Carne de caza, ¿Por qué deberíamos de consumirla más?

En primer lugar, hay que destacar que la carne de caza es aquella que procede de animales que se crían en la naturaleza y se alimentan por tanto de lo que está a su alcance o disponible en su hábitat, básicamente pastos, plantas y frutos diversos.

El tipo y variedad de animales cazados para su consumo varía en las distintas partes del mundo. Esto se debe a diferencias en el clima, la biodiversidad, los gustos locales y el punto de vista aceptado localmente sobre qué animales pueden o no cazarse legítimamente. A veces se hace también una distinción entre diferentes variedades y especies de un animal concreto, como es el caso del pavo salvaje o doméstico.

Tienen por tanto una alimentación variada y basada en vegetales y sobre todo tienen la ventaja de que se mueven constantemente, lo que evita que acumulen demasiada grasa obteniendo una carne magra y que favorece que la musculatura sea menos fibrosa.

La carne de caza cada vez más resulta un plato habitual en las casas y cocinas de restaurantes españoles de mil formas posibles desde platos muy elaborados como un pato a la naranja cocinado a baja temperatura con salsa agridulce hasta los embutidos más tradicionales como un perfecto e increíble salchichón de ciervo.

La composición nutricional de los animales de caza es muy variable y está determinada por factores tales como: la especie la edad, el sexo, el tipo de alimentación, etc. Por todo esto se hace muy difícil valorar de forma general el aporte nutricional que proporcionan las carnes de caza.

Sí es posible indicar que los animales silvestres poseen carne con mucho menos contenido en grasa, pero pese a eso su contenido en colesterol es similar al resto de las carnes. El aporte en grasa es menor cuanto más joven es el animal. Tienen mayor contenido proteico, siendo las proteínas de alto valor biológico.

La mayor parte de esa grasa es ácido graso Omega tres, con propiedades antiinflamatorias, mientras que apenas aporta Omega seis. Por ese motivo se recomienda para dietas de adelgazamiento.

Tiene una mayor calidad, debido a que contienen los nueve aminoácidos que se consideran esenciales para el óptimo funcionamiento de nuestro organismo.

Además, las carnes de caza son ricas ya que fomentan la producción de anticuerpos y facilitan el transporte de sustancias beneficiosas como hormonas y nutrientes. Aportan mucho hierro y fósforo, y contienen además importantes cantidades de magnesio y potasio. Son un alimento especialmente indicado para las personas que padecen anemia.

Respecto a su contenido vitamínico, estas carnes destacan fundamentalmente por su aporte en vitaminas sobre todo del grupo B como la B12, B3 y B6. También se valora enormemente que estas carnes presentan la ventaja de carecer de residuos de hormonas, antibióticos y otros fármacos, al contrario de lo que suele ocurrir a veces en las carnes de animales criados en cautividad.

La carne silvestre se constituye un buen número de animales salvajes, que varían por zonas y países. Los expertos los clasifican en dos grandes grupos, los de pelo y los de pluma.

Algún consejo para cocinarla ya que tiene ciertas características a tener en cuenta…

Es importante conocer o informarse bien de la forma de tratar cada especie, ya que se debe dejar unos días en reposo antes de guisarla.

Es recomendable congelarla previamente porque rompe las fibras de la musculatura y hace que quede más blanda al cocinarla. En el caso de piezas grandes, de fuerte sabor, lo suyo es marinarlas durante varias horas.

Sin lugar a duda una de las opciones a tener en cuenta y probablemente preferida en nuestra gastronomía es la elaboración de todo tipo de embutidos de caza. ¡Una verdadera delicia para todo paladar!

A tener en cuenta también…

El abuso de este alimento puede conducir a sufrir una enfermedad provocada por el exceso de ácido úrico, conocida como “La gota”. Como con todo, abusar de una comida es malo.

En tal caso, el motivo es que la musculatura produce ácido láctico, sobre todo si durante la cacería el animal ha debido realizar esfuerzos violentos, y este se transforma en ácido úrico. Por ese motivo se recomienda limitar el consumo a una vez a la semana.

Otro detalle a tener en cuenta es limpiar bien la carne de caza por si quedará algún resto de plomo de los cartuchos o balas para no tener ningún problema.

En conclusión, la carne de caza se trata de un alimento muy sabroso y nutritivo y que en buenas manos da lugar a todo un manjar. Por supuesto siempre se recomienda y obliga a que los animales pasen por algún control de sanidad.

Sí está garantizado que están libres de cualquier enfermedad las piezas al igual que la carne habitual, esta carne se vende en carnicerías y tiendas autorizadas.

¡Ahora solo queda impresionarnos, disfrutar y saborear los miles de deliciosos platos en todos aquellos lugares que visitemos a lo largo de nuestra increíble geografía!

Fotos y redacción, Alejandro López.