CONOCIENDO AL SARRIO DEL PRINEO

Comienza la mejor época de caza del rebeco o sarrio pirenaico, sin duda uno de los animales más emblemáticos de la región de Pirineos.

Con sus características de ágil y saltarín, el rebeco (sarrio en aragonés, isard en catalán y francés) es una de las especies más representativas del Pirineo. Fáciles de ver, acostumbran a moverse en grupos de varios individuos, mientras saltan y corren por escarpadas laderas y canchales de roca.

Pese a su “fácil” visualización en algunas ocasiones, el sarrio es uno de los animales más desconocidos. Por eso hoy HUNTY con este artículo te ofrece un breve resumen de quién es este misterioso animal.

Actualmente se reconocen un total de 10 subespecies de rebeco o sarrio agrupadas en dos especies: la rupicapra pyrenaica y la rupicapra rupicapra. Además, en la Península Ibérica encontramos otros caprinos similares como el muflón, la cabra montesa o el extinto bucardo.

El rebeco pirenaico o sarrio es un bóvido de la subfamilia Caprinae concretamente su nombre científico es Rupicapra rupicapra subsp. pirenaica. Los sarrios pueden pesar hasta 30kg, siendo los machos algo más pesados que las hembras. Poseen unos pequeños cuernos en forma de gancho que conservan durante toda la vida. Los de los machos son ligeramente más grandes y están más separados entre sí. Gracias a ellos y las marcas anuales que guardan, podemos conocer la edad de los sarrios.

Su pelaje es de un color pardo uniforme con la cabeza y el vientre más claro y unas manchas oscuras en los ojos. Una banda negra recorre su lomo desde el cuello hasta la cola. Durante el invierno el pelo se vuelve más denso y oscuro, mientras que en verano es más claro y rojizo. Sus pezuñas son finas y adaptadas para moverse por las rocas y el hielo sin problemas.

Su hábitat se localiza entre los 1500 y los 3000 metros de altitud, pero baja a cotas más bajas en la temporada invernal. Son animales sociales, como todos los cérvidos, así que forman grupos de machos y hembras con sus crías.

A diferencia de lo que ocurre con otros cérvidos, tanto el macho como la hembra del sarrio tienen cuernos. Si bien en altura pueden llegar a ser sensiblemente iguales, los de las hembras son algo más delgados, crecen más paralelos y tienen una curvatura menos marcada.

Es un animal exclusivamente herbívoro. Actualmente y dependiendo de la época del año, se mueven entre el límite superior de los bosques y los pastos supraforestales, alcanzando en verano las mayores altitudes. Es fácil observarlos en canchales y riscos, siempre con posibles vías de escape.

En la actualidad, la especie se encuentra estable y se contabilizan miles de ejemplares en todo el Pirineo. Debido a la ausencia de depredadores, la regulación y conservación de la población depende totalmente de la actividad cinegética.

En cuanto a su alimentación, el sarrio es un mamífero herbívoro. Invierte gran parte de su tiempo en pastar, especialmente en los meses de verano, y selecciona las plantas que le aportan una mayor cantidad de nutrientes. Sin embargo, no se desplaza mucho para ello y prefiere reposar y no gastar grandes cantidades de energía. En invierno, se aprovecha de las reservas adquiridas durante el resto del año.

 

La época de reproducción es clave, los sarrios, detrás de la base de sus cuernos, tienen unas glándulas que producen olores y que, sobre todo los machos, utilizan para marcar el territorio. La época de celo tiene lugar en otoño, período en que los machos disputan entre sí la jerarquía para forman arenes de hasta 10 hembras. El celo tiene lugar en noviembre y primeros días de diciembre; nacen los cabritos, en general, en la segunda mitad de mayo o a principios de junio.

El período de gestación dura cinco meses y los partos son de una sola cría. La tasa de fertilidad es relativamente alta pero la mortalidad de las crías también lo es. Solo el 60% de los cabritos sobreviven a su primer año, lo que provoca que el crecimiento poblacional sea muy bajo. En las grandes manadas pueden verse «guarderías», en las que las hembras adultas rodean a los cabritos y realizan una vigilancia sobre ellos. En la actualidad, la sex-ratio en el Pirineo ronda las 1,6 hembras por cada macho.

 

La caza, clave en su futuro…

La evolución histórica de esta población muestra una tendencia ascendente, lo que permite su aprovechamiento cinegético. Pese al buen manejo y control poblacional, una de las dificultades a las que se enfrentó el crecimiento de esta especie en el Pirineo fue la aparición de una enfermedad producida por un pestivirus, conocida como enfermedad de la frontera, y que desde el año 2001 ha producido elevadas mortandades. Esto provocó mejoras o cambios en la gestión cinegética de la especie.

Con el objetivo de disponer de datos objetivos de la especie en la zona, desde 2012 se lleva a cabo un Programa de Seguimiento del Sarrio en el Pirineo catalán. Este programa incluye censos, toma de datos de los ejemplares cazados y encontrados muertos, y la ordenación de la población por sectores.

Una vez más la caza está comprometida con las especies, actualmente existen muchos programas de seguimiento como conteos, toma de datos, censos etcétera promovidos por sociedades de caza del pirineo en conjunto con científicos de diferentes entidades para una correcta gestión y mejora de la población del sarrio en el pirineo, evitando en la mayoría de los casos la propagación de enfermedades gracias a la buena gestión cinegética.

 

Sin duda la caza del sarrio en el Pirineo es una de las experiencias más bonitas e inolvidables que HUNTY recomienda y que todo cazador puede llegar a alcanzar en nuestro país, los paisajes en plena montaña y la alta densidad y calidad de los trofeos sin duda dejarán un recuerdo inolvidable en nuestra memoria.

 

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