EL CICLO REPRODUCTIVO MÁS CURIOSO

¿SABÍAS QUÉ EL CORZO TIENE UN CICLO REPRODUCTIVO DIFERENTE?

Este pequeño cérvido que en muchas ocasiones nos trae dolores de cabeza debido a la gran pasión que nos genera, está caracterizado por estrategias clave de la especie y por las cuales en muchas ocasiones nos resulta tan esquivo.

Posee capacidades como hábitos discretos, generalmente vive en grupos muy reducidos, aunque en la actualidad podemos diferenciar grupos mayores en zonas agrícolas como es lógico (mayor disponibilidad continua de alimento) y grupos menores en zonas típicas de su distribución bajo nuestras infinitas y privilegiadas zonas boscosas de nuestro territorio.

Por todo esto es por lo que puede resultar discreto incluso durante el celo, sin muchas llamadas de atención, breves periodos y escasos enfrentamientos con otros machos rivales de la zona.

Su carácter territorial le permite aprovechar en verano de una única oportunidad en su breve periodo de celo ya que el corzo es un animal monoéstrico, es decir, únicamente desarrolla un celo durante todo el año, motivo por el cual, los escasos momentos deben ser aprovechados por los machos ya que, si una hembra entra en celo y no queda preñada durante esos días, no se repetirá la ocasión de celo en la misma hasta el próximo año.

A todas estas pequeñas curiosidades hay que añadir y destacar la más importante de todo su ciclo reproductivo, un fenómeno muy poco habitual en la mayoría de los mamíferos, la diapausa embrionaria o implantación diferida, presente únicamente también en pequeños grupos como pueden ser murciélagos, roedores o mustélidos como por ejemplo comadrejas o tejones en nuestro territorio.

Para explicarlo mejor, si observamos la gestación de una corza en nuestro coto, desde la época de celo, generalmente desarrollado en el mes de julio dependiendo de latitudes, hasta que se producen los partos como bien sabemos en los meses más favorables, en este caso en torno a finales de los meses de abril y mayo, podemos comprobar que han pasado en torno a casi 10/11 meses… casi dos meses más que nosotros mismos, los humanos, lo cual es de extrañar para una especie mucho más pequeña.

 
(Foto: Jara y sedal)

Bien sabemos que generalmente los periodos de gestación son muy diferentes entre las especies de mamíferos, aunque tengan la misma función básica en todos ellos, generalmente la gestación comienza cuando el cigoto fecundado se implanta en el útero materno y concluye cuando este abandona el útero, siendo la gestación de un periodo mayor a medida que la especie sea de mayor tamaño.

Estos detalles, nos indican que el periodo de gestación de casi el doble de meses para esta especie de apenas unos 22 kg en el caso de las hembras resulta un tiempo excesivo. Cuando ocurre esto, podemos asociarlo a este fenómeno, la diapausa embrionaria, que como comentábamos se trata técnicamente de una gestación suspendida o implantación diferida que hace que el anidamiento del embrión ya fecundado ocurra en torno a 6 meses después de la reproducción o apareamiento, demostrando esto que el tiempo real de gestación va a ser de en torno a 4/5 meses y el cual sí que sería acorde a el tamaño de este admirado cérvido.

En resumen, podemos decir que las corzas tienen un control al detalle de su embarazo, ya que, si la gestación finalizase en su periodo real, las condiciones invernales serían muy desfavorables para la conservación de la especie en el futuro, siendo prácticamente inviable la supervivencia de los corcinos. Con este ciclo reproductivo tan curioso y particular, permiten que el desarrollo embrionario no suceda hasta los meses de abundancia y clima favorable para las nuevas generaciones además de propiciarles a ellas mismas unos meses de estado nutricional idóneo para afrontar el cuidado y mantenimiento de los más pequeños.

Nunca dejaremos de aprender sobre este fascinante animal…

 

Y a ti… ¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Tenías conocimiento de este peculiar ciclo reproductivo de la especie? Si es que si, ¿Lo conocías tal cual os lo hemos contado?

Alejandro López