INTRODUCCIÓN A LA CAZA DEL ZORRO EN MADRIGUERA.

Con la llegada de la primavera, una modalidad que muchos de nosotros no conocemos muy a fondo pero que no por ello resulta menos atractiva, inicia su plena actividad.

Se trata de la caza del zorro en madriguera, sin lugar a duda una modalidad arraigada entre los cazadores que nosotros mismos describiríamos como, nerviosa, única, apasionante y sin duda muy bonita y adictiva.

Sin duda podemos considerar esta modalidad como una actividad cinegética de caza mayor, pero sobre todo como una importante actividad de gestión de nuestros cotos, un proceso imprescindible hoy en día si queremos mantener esta actividad en el futuro.

Aunque el zorro está considerado como pieza de caza mayor, es el mayor influyente en las poblaciones de especies de caza menor, son estos cotos los que requieren de una mayor atención debido al continuo vaivén en las poblaciones como el conejo, la liebre o la perdiz roja.

Es este animal el que destaca por encima de todos, sin duda es astuto y sabe adaptarse perfectamente a todo tipo de terrenos y climas.

Las principales razas de perros de madriguera utilizadas para esta caza en nuestro país son los teckel, los fox terrier y jagd terrier, se tratan de perros conocidos como terrier o terreros, muchas de estas razas son originarias del Reino Unido. Poseen un carácter muy vivo y audaz y han sido utilizados para la caza de alimañas desde hace cientos de años por su gran valentía.

La pequeña oquedad por la que el zorro accede a su madriguera obliga a la utilización de razas de perros de pequeño tamaño, razas que deberán estar provistas de buena mandíbula y que habitualmente demuestran sin duda todo su potencial y valentía ante un enemigo que lucha a sabiendas de que la vida le va en ello.

Los mejores meses para la práctica de esta caza se dan en plena primavera, es decir, marzo, abril y mayo cuando la probabilidad de encontrar a los zorros en la madriguera es mucho mayor.

Los amantes de esta modalidad siempre dicen que para esta caza el silencio en torno a la madriguera o vivar es la principal pauta para conseguir buenos resultados ya que, si el zorro consigue huir de los perros, hay que estar muy atentos a la rápida sucesión de los hechos por alguna de sus salidas ya que si se está con los sentidos al cien por cien el disparo suele realizarse a escasa distancia de la madriguera.

Los principales protagonistas sin duda serán nuestros perros ya que en la mayoría de las ocasiones consiguen acorralar al zorro en la madriguera, es conveniente ir turnando a los perros ya que el cansancio, la oscuridad, la falta de oxígeno y las dentelladas que puede provocarles el raposo, hace a los perros sufrir de un agotamiento temprano, por ello deben de estar muy bien entrenados y en forma de cara a la temporada.

En muchas ocasiones las batallas pueden durar bajo tierra horas por lo que resulta de vital importancia portar herramientas para cavar, pues puede suceder que los perros no consigan pasar por un punto y el zorro quede acorralado en un punto sin retorno o que la pieza muerta tapone la salida con lo que habría que actuar rápidamente para extraer a nuestro fiel compañero.

Como con todas las modalidades, para poder llegar a tener buenos perros se hace imprescindible el entrenamiento en madrigueras artificiales desde bien pequeños. Esto consiste en construir una serie de galerías y registros por donde el perro pasará reptando en busca de la localización del raposo que, a priori, lo espera en alguna zona concreta, separándolo del perro con una rejilla que impide el contacto, y haciéndole seguir un recorrido controlado en todo momento.

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En general los cartuchos utilizados en esta modalidad son a partir del número cuatro hacia abajo, llegando hasta plomos del doble cero y con no menos de 36 gr de carga.

En conclusión, se trata de una caza que engancha y mucho, principalmente por nuestros fieles compañeros de jornada, nuestros perros. El control de predadores debe ser tenido en cuenta como una herramienta más a la hora de gestionar nuestros cotos, pero teniendo claro que nuestras actuaciones deben ser proporcionadas y ajustadas con el medio.

Además, debemos de centrar todos nuestros esfuerzos en relación con el correcto mantenimiento de un hábitat de calidad en nuestros cotos y antes de tener que llevar a cabo otras actuaciones más costosas y menos efectivas para la recuperación de las poblaciones de caza menor como pueden ser las repoblaciones autorizadas que en muchas ocasiones resultan nefastas.

Valoraremos siempre que lo más natural y que todas las actividades anuales para una perfecta gestión de nuestros cotos valen por dos.

En un próximo artículo entraremos más a fondo y contaremos paso a paso el desarrollo de una jornada practicando esta bonita modalidad.

Alejandro López