LOS SENTIDOS DEL PERRO DE CAZA

Una vez más, nuestros fieles amigos y compañeros de infinitas jornadas cinegéticas son los protagonistas del artículo de hoy...

Nadie duda de que el sentido del olfato del perro de caza es superior al del ser humano. Si el universo de las personas está repleto de imágenes y sonidos, el de los canes es un universo lleno de olores.

La visión nocturna del perro de caza es superior a la del hombre, aunque no es tan buena como la de los felinos. En cuanto a su visión panorámica, las diferencias entre las razas son notables. Las razas de caza suelen disponer de un ángulo de visión estrecho, que hace su amplitud panorámica binocular. Poseen visión de túnel. Esta característica parece un rasgo evolutivo propio de los cazadores.

Respecto a los colores, los perros perciben el violeta como azul y el naranja como amarillo. El resto de los colores pertenece a la escala de grises. El tipo de vista es una cuestión de conos y bastones.

Los conos y los bastones son las células receptoras que hay en la retina y, según sus proporciones, condicionan el tipo de visión del individuo. Si abundan los conos, se produce una mejor agudeza visual y una mayor percepción de los colores. En cambio, si predominan los bastones, se experimenta una mejor visión nocturna y una gran riqueza de matices de grises. En los perros de caza, predominan los bastones.

Tras el olfato, el oído es el sentido más desarrollado en los perros. Disponen de un pabellón auricular móvil y orientable que les permite captar un mayor número de ondas sonoras. Son capaces de captar frecuencias hasta casi tres veces superiores a las que percibe el oído humano y también tienen una mayor capacidad para distinguir unos sonidos de otros, incluso a distancia. Pese a su mayor capacidad para captar los sonidos agudos, experimentan dificultades para percibir las frecuencias más bajas o graves.

Los perros perciben ultrasonidos que el hombre no percibe. Por eso, entran en estado de alerta aparentemente sin justificación o son capaces de reaccionar momentos antes de producirse un terremoto.

A continuación entramos más en detalle… ¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo perciben los perros todo aquello que los rodea y si perciben las cosas de la misma manera que nosotros los humanos?  Vamos a intentar arrojar algo de luz al asunto:

Vista:

La visión del perro está adaptada por sus orígenes a la caza. Es por eso que su visión nocturna no es como es tan buena como la de los felinos por la noche, pero es superior a la de los humanos, siendo capaces de ver más por la noche que nosotros. Esta misma a adaptación a la caza es la que hace que su visión sea más sensible a los objetos en movimiento. Es por eso que son capaces de ver cosas cuando se las lanzamos a largas distancias, pero cuando están fijas, esta percepción disminuye y ya no alcanzan a verlas. Es decir a la misma distancia si verá algo en movimiento, pero no algo que esté fijo. También hay diferencias entre razas en función a lo que estén seleccionadas. Así por ejemplo los perros pastores tienen mayor ángulo de visión que otras razas gracias a sus ojos en los laterales lo que les garantiza el mayor campo visual posible. Las de caza sin embargo priman la visión binocular y es por eso que tienen los ojos en la parte frontal. Así perciben mejor los objetos en movimiento.

Además los perros son ligeramente miopes, lo que hace que a distancia no perciban los objetos con nitidez salvo que estén en movimiento. Los colores los perciben en una escala diferente y más limitada que el hombre. Su espectro tiene básicamente dos tonos: el primero que es el violeta para los humanos, lo captan como azul y el segundo (lo que nosotros percibimos entre rojo y amarillo) lo perciben como amarillo. Las cosas entre violeta y rojo-amarillo lo perciben seguramente en escala de grises. Así que comparándolo con nosotros su paleta de colores es más limitada que la nuestra, ven mejor de noche y sobre todo cosas móviles.

El oído:

Los perros disponen de un pabellón móvil a modo de radar que pueden dirigir para captar la mayor cantidad de ondas de sonido. Su oído es dos veces más fino que el nuestro y pueden percibir frecuencias sonoras hasta 2,5 veces superiores a las que percibe el oído humano. Son capaces de percibir también ultrasonidos, lo que justifica que haya sonidos muy molestos a su audición que para nosotros son casi inaudibles. Son capaces de distinguir muy bien unos sonidos de otros, lo que hace que reconozcan sonidos de voz de sus propietarios a mucha distancia, ruidos de motores, etc … aunque también se fijan en nuestros gestos y tonos de voz cuando les hablamos.

El gusto:

En los perros este sentido es muy relativo, ya que está íntimamente relacionado con el del olfato. Esta asociación es la que hace que el animal perciba la palatabilidad de los alimentos. En el perro las sensaciones gustativas se saturan poco pudiendo consumir todos los días lo mismo si les gusta. La sensación del gusto se forma en las papilas gustativas que están presentes en la lengua, el paladar y la faringe. Estos receptores están presentes entre 4 y 6 veces menos que en el hombre y junto con los estímulos que proceden de las sustancias químicas que estimulan el olfato se conforma la sensación del gusto en los perros. El perro distingue cinco gustos: salado, ácido, dulce, amargo y umami.

El olfato:

El olfato en el perro es el sentido más desarrollado. Lo utiliza para cazar, para orientarse, para comunicarse con otros y para indicar sus preferencias alimentarias. El perro reconoce su casa y su dueño más fácilmente por el olfato que por la vista. También es importante en la apreciación y percepción de los alimentos. Predomina incluso sobre el gusto. Si al animal no le gusta como huele, no comerá el alimento.

En comparación con el hombre, el olfato del perro esta un millón de veces más desarrollado y la cantidad de células nerviosas relacionadas con la descodificación es hasta cuarenta veces superior. Esta gran sensibilidad se debe también a la superficie del receptor, la mucosa olfativa que por ejemplo en un Pastor Alemán tiene unos 200 cm cuadrados mientras que en el hombre es de unos escasos cm. Las células olfativas en el perro son muy importantes y varía mucho entre las razas. Así por ejemplo un Labrador o un Pastor Alemán pueden tener 220 millones mientras que un Cocker tiene alrededor de 70. Por último la zona cerebral que procesa los estímulos olfativos es unas diez veces más grande que en el hombre.

La percepción olfativa de un perro es máxima a los 2-4 minutos de trabajo y pasados 35-40 minutos se entra en lo que se llama cansancio olfativo y deben de descansar. Esta fase de descanso es entre 3 y 4 minutos. Generalmente las hembras son más sensibles que los machos y durante el celo, esta sensibilidad es aún mayor. Los perros con la mucosa olfativa clara suelen ser menos sensibles que los de mucosa oscura. Y por último el estado general del perro también influye. Así cuando están enfermos también pierden parte de sus cualidades.

El tacto:

Los perros tienen un sentido del tacto muy parecido al humano pudiendo percibir sensaciones térmicas, táctiles y dolorosas gracias a una red de terminaciones nerviosas distribuidas de manera irregular por todo el cuerpo.

 

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