MUNICIÓN DE PLOMO, ¿CAMBIOS EN LA UE?

Durante siglos, el plomo se ha utilizado de manera habitual en municiones para caza y tiro deportivo, así como en aparejos de pesca. La prohibición de la munición del plomo es uno de los objetivos de los grupos ecologistas, conscientes de que es una de las vías que tienen para acabar con la actividad cinegética.

El empeño de la Unión Europea en prohibir el plomo en la caza empieza a ser sospechoso hasta el punto de que no se sabe bien si lo que se quiere es analizar los riesgos del plomo en la actividad cinegética o perseguirla. La reciente modificación de la Regulación de la caza en los humedales ya fue bastante desconcertante, restringiendo los derechos de los cazadores sin que hubiera razones medioambientales o de actualización de la normativa entonces vigente, que funcionaba sin discrepancias y con normalidad.

Esta norma –actualmente recurrida ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) amplía la zona de protección de humedales a 100 metros y modifica la carga de la prueba obligando a los cazadores que porten munición de plomo en las cercanías de los humedales a demostrar su inocencia. Estas decisiones ya nos alertaban de la actitud de la Comisión Europea, la cual se confirmó cuando encargó a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) la emisión de un informe sobre la conveniencia de extender la prohibición o restricción del uso de munición de plomo al ámbito terrestre.

En un resumen previo al informe, la ECHA ya aportaba una serie de datos que a cualquier ciudadano medio le empujarían a solicitar la prohibición inmediata del plomo en la cartuchería. Una vez visto este texto, la Federación Sectorial Armera, que durante los últimos años ha estado promoviendo la investigación y realización trabajos científicos sobre las consecuencias ecológicas que la munición de plomo tiene en las aves terrestres, decidió analizar de forma coherente y rigurosa el informe de la ECHA.

El informe de la ECHA mezcla hasta cuatro productos (fuentes de plomo) en un mismo informe. Son los siguientes.

Uso del plomo en las actividades de pesca, que no comparte absolutamente nada con el resto de los productos analizados en el informe, ni en cuanto a usuarios, uso medioambiental, alternativas, producción o distribución. Por el mismo principio podían haber incluido en el informe las baterías de coche con la cartuchería de caza.

- Munición destinada al tiro deportivo, que con una adecuada gestión y modernización de las instalaciones podría recuperarse prácticamente en su totalidad, evitando cualquier tipo de contaminación como han demostrado muchas modernas instalaciones en los últimos 10 años.

- Cartuchería metálica para caza mayor, que hoy en día sí tiene una alternativa posible.

- Cartuchería no metálica, que de acuerdo con los propios datos de la ECHA afecta tan sólo al 10% de las cantidades de plomo con origen en los productos relacionados en el informe.

En el análisis por parte de Jara y Sedal del informe de la ECHA se centraron precisamente en la cartuchería no metálica para la caza, porque plantea problemas evidentes y acumula un número considerable de incongruencias. La ECHA reconoce en su informe que es incapaz de discriminar la fuente de plomo y no analiza otros posibles orígenes como pueden ser los vertederos o basureros, minas, contaminación por derivados del petróleo y principalmente productos empleados en la agricultura. Por ejemplo, elude de mencionar que la cantidad de plomo susceptible de incorporarse al medio natural de manera legal (legislado) a través de la agricultura, duplica la cantidad de plomo en forma de perdigón empleado para la caza menor. Realmente, no existe base científica estadísticamente significativa que evidencie que el empleo de perdigones de plomo para la caza menor en el medio terrestre suponga un riesgo para el medio ambiente y desde luego, en ningún caso para las poblaciones de animales.

Sin duda después de todo esto destacamos que como hemos comentado anteriormente existen graves carencias científicas:

La ECHA reconoce que los datos disponibles para las especies terrestres no permiten una estimación de la mortalidad a nivel de la Unión Europea por ingestión de munición de plomo, como sí se hizo en 2017 para las especies de aves acuáticas. A pesar de ello, se posiciona estableciendo que 149 millones de aves están en riesgo, sin aclarar exactamente de dónde ha sacado semejante cifra.

La realidad es que tan sólo un 0,0005 % de algunas especies de aves pueden estar expuestas al plomo del perdigón empleado en la caza menor, lo que se traduce en 23.400 aves en riesgo toda la Unión Europea y, de hecho, la mayoría de las especies referidas en riesgo de intoxicación por plomo por la ECHA tienen sus poblaciones en la Unión Europea con tendencia creciente.

El empleo de perdigones de plomo para la caza menor en el medio terrestre no supone riesgo para el suelo, las aguas subterráneas, las aguas superficiales, el pastoreo de ganado ni para el uso agrícola.

Por ello, en este informe se pone en evidencia que no existen alternativas idóneas, ni viables económica y balísticamente, para la sustitución del perdigón de plomo empleado para la caza menor en el medio terrestre. La ECHA insiste en el perdigón de acero como un sustituto perfecto para el de plomo, sin embargo por razones de seguridad de los usuarios y por su competitividad, a fecha de hoy no puede barajarse como una alternativa eficaz, práctica, aplicable y controlable.

En definitiva, la ECHA antes de cualquier tipo de restricción (prohibición) debe reconsiderar la necesidad de abordar mayores y mejores estudios que analicen todas las posibles fuentes de plomo de manera individual y, en su caso, destinar fondos a la investigación de alternativas que puedan sustituir el perdigón de plomo y que de buen grado serán apoyadas por la FSA.

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