¿QUÉ SUPONDRÍA LA RECUPERACIÓN DEL BISONTE EUROPEO EN ESPAÑA?

En primer lugar, hay que destacar que se trata del mamífero terrestre más grande de Europa, se encuentra en peligro de extinción y cuenta con un plan de recuperación que consiste en aumentar su número extendiéndolo a más territorios donde sería viable que se estableciesen poblaciones de nuevo.

El bisonte supone una constante lucha por la conservación, fue allá por el año mil novecientos diecinueve cuando se produjo la desaparición de la especie en Europa y ya posteriormente y como no, tarde, unos cinco años después se fundó la primera asociación para luchar por la recuperación de un animal emblemático de nuestra fauna salvaje que sin duda ha formado parte de nuestra historia como podemos comprobar por ejemplo en las pinturas de nuestras cuevas más representativas del país.

Sin duda estudios han confirmado que ya hubo bisontes en España y que, sin lugar a duda, presentamos un perfil de características en cuanto hábitat más que adecuado para la especie. Los cazadores siempre estamos unidos a la actual conservación de especies y cabe recordar que somos los cazadores los principales inversores de dinero en el medio ambiente, ya que según un estudio por ejemplo en nuestro país, los cazadores españoles son el colectivo que más dinero gasta en conservar la naturaleza, rondando anualmente los 290 millones de euros en mejoras medioambientales. Resultando ser después de las administraciones públicas del país, quienes más contribuyen a la conservación en España.

Además, nuestro país resulta propicio para dar este gran paso en la conservación ante el continuo y grave riesgo de incendios forestales. Anualmente y a medida que las temperaturas comienzan a subir en España siempre se producen grandes incendios forestales que, mediante datos contrastados, en los últimos 10 años han destruido más de 800.000 ha de bosque en el país.

Para ser más concretos, el año pasado los incendios forestales consumieron en nuestro país en torno a 45.000 ha de superficie forestal y el año anterior se llevaron por delante hasta 60.000 ha y este resulta ser un gran problema.

El cambio climático y la despoblación rural se encuentran entre los principales factores que aumentan este riesgo de incendios, al mismo tiempo la disminución del ganado doméstico está dejando a España sin la cantidad de herbívoros que antaño limpiaban la maleza.

Es por todo esto por lo que hablamos hoy del bisonte, sin duda resultaría clave en nuestro país, fue llevado a la extinción en España hace más de 10.000 años y ahora es deseo de proyectos recientes mediante los programas de reintroducción.

Actualmente hemos de valorar que el coste de manejo y mantenimiento de prevención de incendios (si es que lo hay) de por ejemplo un robledal ronda entre los 3000 € por hectárea mientras que las tareas de extinción suponen cada verano más de 6000 € por hectárea, una notable diferencia y que responde claramente a la pregunta… ¿Prevenir o curar?

Ya han pasado 10 años desde el primer proyecto llevado a cabo por Ingenieros forestales y de montes consistente en la liberación de siete bisontes en veinte hectáreas de roble, se demostró que los bisontes ingieren unos 30 kilos de materia vegetal diaria de los cuales un 30 % se trata de materia leñosa y en torno al 70 % de brotes y hojas. Además, lo fundamental es que en ese mismo terreno persistieron los árboles jóvenes y más verticales Mientras que se comían los doblados y a simple vista los más fáciles de alcanzar.

Como se ha extinguido hace tanto tiempo, las autoridades en nuestro país no reconocen a la especie como una especie en peligro de extinción por lo que no hay financiaciones disponibles por el momento.

El pasto es vital para un correcto manejo forestal, el pastoreo de ganado doméstico cada vez es menor, pero hasta hace poco era el encargado de minimizar la mayoría de los riesgos. En todo nuestro territorio y en concreto en toda la zona mediterránea, los pastos han sido clave para el desarrollo actual de nuestro paisaje. Sin duda debido a su biología y la forma de alimentación del bisonte, supondría un perfecto enemigo para el fuego y perfecto para la prevención ante grandes incendios forestales. Se trataría de una especie que lucharía activamente contra los mismos y sin duda pasaría a formar junto al resto de especies emblemáticas de nuestro país un componente más en la cadena alimenticia natural, beneficiando así a todo tipo de fauna como carroñeros o depredadores naturales.

Aparte de contribuir en su recuperación, creemos que recuperar especies emblemáticas de nuestro país supondrá un futuro vital para el mantenimiento de los montes y además lo vemos como una nueva oportunidad para el medio rural, fuertemente azotado estos años. Creemos que puede convertirse en un complemento esencial que contribuiría a cambiar en parte la dinámica del entorno rural, podría revertir o incluso llegar a generar puestos de trabajo mediante nuevas actividades ganaderas, turísticas y de cinegéticas en zonas rurales.

Dentro de esta viabilidad creemos que una vez perfectamente establecidas sus poblaciones, se podría llevar a cabo un control y aprovechamiento poblacional minucioso cinegéticamente hablando para su uso cárnico.

Cómo está bastante comprobado, creemos que es una especie que tendría ciertos intereses, razonaría y justificaría aún más su conservación y que por tanto recibirá sin duda mucha más atención. Al igual que las especies habituales hoy en día, se estudiaría la especia, se controlarían sus ciclos reproductivos y se cazaría algún ejemplar solo en las zonas donde sea viable.

 

Desde Hunty creemos que la compatibilidad de usos principalmente forestales es más que viable, resultaría un total mutualismo entre una especie extinta y además contribuyendo a su recuperación junto al correcto mantenimiento natural de nuestros pastos y bosques, algo que creemos que resultaría totalmente vital para un futuro sostenible.

Sin lugar a dudas, actualmente los cazadores siempre estamos y estaremos comprometidos con el medio que nos rodea luchando por un futuro común sostenible.

 

Alejandro López