TIEMPO DE BERREA

Cuando hablamos de septiembre sin duda hablamos de berrea, da comienzo el momento mágico en las montañas más maravillosas de nuestro país. Comienza la música para nuestros oídos, momento perfecto para disfrutar de la caza del ciervo en montaña.

Queremos empezar este artículo recordando a nuestro querido Félix Rodríguez de la fuente el cual dijo en una ocasión “la más genuina expresión de la música y del idioma de los últimos espacios forestales españoles, comienza la llamada del celo de los ciervos”.

Es tiempo de berrea, finaliza el verano y comienza este periodo tan apasionante para el sector cinegético, la berrea, que desde un punto de vista diferente es el momento de reproducción del ciervo ibérico y éste depende fundamentalmente del fotoperiodo negativo, es decir del descenso de la duración de las horas de luz. Así mismo este período vendrá marcado por las condiciones ambientales asociadas al comienzo de la bajada de las temperaturas y un incremento notable en las precipitaciones junto a esa humedad ambiental en el entorno del hábitat de este ungulado tan impresionante en nuestro país.

La berrea como tal consiste en un ritual de celos y batallas entre los venados más sorprendentes que luchan por hacerse con un harén de ciervas y así perpetuar la especie con los futuros cervatillos que nacerán en la próxima primavera. La berrea dura en torno a un mes, desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre.

Historia y mitología de la berrea…

Sin duda el increíble sonido de los bramidos de los venados suele envolver hasta el corazón de nuestras montañas y sus ecos se pueden escuchar incluso a varios kilómetros especialmente en las primeras horas de luz así como las últimas, alrededor de este momento único existen muchas leyendas que perviven desde la antigüedad.

Desde la época fenicia, la cornamenta de los venados se ha identificado como el árbol de la vida y sin duda era el símbolo de crecimiento y renacimiento cosa que podemos observar en la multitud de pinturas rupestres encontradas en cuevas de las zonas peninsulares como por ejemplo las del Tajo. Además, para muchas culturas el venado siempre ha sido considerado el señor de los bosques y cuando entraba en celo solía enzarzarse en violentas batallas con su cornamenta y por esto era considerado por la brujería como un símbolo de sabiduría y una conexión con el cielo es decir con el mundo de los espíritus.

Historia en cuanto a la fisionomía del ciervo, se dice que las astas por su forma de ramaje, también eran signo de virilidad y fertilidad ya que en los cuernos de los ciervos hay una serie de receptores androgénicos que se activan por la acción de la testosterona durante la pubertad y que hacen crecer la cornamenta a un tamaño acorde a los niveles hormonales es decir unos cuernos grandes, largos y retorcidos nos indicarán mayores niveles de testosterona.

Otra curiosidad histórica es que en la edad media entre los cazadores más nobles existían leyendas en las que se dice que la caza del ciervo era condición vital para la obtención de la doncella motivo que procede probablemente de alguna historia de metamorfosis en la que el ciervo y la doncella eran un mismo personaje lo cual recuerda a la bella leyenda de la corza blanca de Gustavo Adolfo Bécquer.

 

Dejando atrás la historia y metiéndonos en la ciencia debemos de recordar que el desarrollo de la cuerna se produce en torno a unos 158 días y dependerá de forma directa de la velocidad con la que los venados sean capaces de recuperar su condición corporal tras la barrera del año anterior y por tanto la disponibilidad de recursos durante el invierno.

Su caza en España…

Cinegéticamente hablando, la berrea y el mes de septiembre lo asociamos inevitablemente a una modalidad muy selectiva y probablemente la de mayor belleza permitiéndonos abatir a los mejores machos, el rececho.

Desde el equipo de Hunty queremos seguir concienciando que la caza y la conservación van de la mano. Por eso, durante la berrea es recomendable que inicialmente se ejerza la presión sobre los animales selectivos con taras o problemas minimizando así las posibilidades de monta de estos venados selectivos o defectuosos a las hembras y otorgando un mayor tiempo de posibles cópulas a los venados trofeos para mejorar la genética de las poblaciones de ciervos en nuestros cotos.

De esta forma y unido a la propia selección natural, aceleraremos la notable mejora de nuestras poblaciones cinegéticas. Esta gestión será aún más importante en poblaciones aún poco consolidadas donde todavía tengamos escasos animales sobresalientes y por lo que eliminar algunos de los buenos ejemplares puede suponer una importante pérdida genética para el grupo futuro.

Sin duda la berrea también es un buen indicador de calidad de nuestras poblaciones…

La berrea se muestra como un periodo clave en la biología del ciervo, siendo la fecha y duración de ésta un indicativo de las condiciones de las poblaciones. Lo normal es que la berrea dure unos 25 días aunque puede variar según las condiciones climáticas. Sin embargo, son más acusadas las variaciones entre fincas debidas a las condiciones particulares de cada una de ellas que en estado salvaje.

En ocasiones un retraso y alargamiento de la berrea puede deberse a las condiciones especialmente adversas de algún año concreto. Un año de sequía es difícil de prever, y supone una disminución repentina de la capacidad de carga de los terrenos sin dar tiempo a disminuir la densidad, incrementando la competencia por el alimento. Si las alteraciones de la berrea no ocurren sólo en años de sequía, sino de modo más general, es probable que la densidad se encuentre por encima de las posibilidades del coto.

Esta situación se refleja también en otros parámetros medibles, como el impacto sobre el matorral, grado de desarrollo de los animales, proporción de hembras de un año preñadas, etc, datos que el gestor puede cotejar y relacionar entre sí para obtener un diagnóstico de la situación de la población.

Una causa de alteración de la berrea que a veces pasa desapercibida es el estrés de las ciervas, éstas necesitan tranquilidad para entrar en celo y aceptar una cópula. Si tenemos oportunidad de observar cópulas de ciervo en el campo, veremos que suelen ir precedidas de varios intentos de monta. En una situación de intranquilidad esta fase puede alargarse e incluso no culminar en cópula.

Sin duda la berrea se trata de un momento mágico para la caza, un momento en el que el monte habla, un momento único a lo largo de cada temporada cinegética y que nos indica el estado y calidad de nuestros venados para una correcta gestión…

 

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